The Black Keys vuelven a territorio español el próximo 13 de septiembre con una actuación en el Movistar Arena de Madrid. Dan Auerbach y Patrick Carney aterrizaron a principios del siglo XXI con un blues-rock setentero de los que hacen retumbar el pecho, pero su gran virtud ha sido evolucionar: hoy son una referencia clave para quien quiera llevar los viejos ritmos afroamericanos hacia coordenadas contemporáneas y heterodoxas, sin perder un ápice de autenticidad.
«Brothers» (2010): cuando encontraron su voz definitiva
Antes de grabar «Brothers», The Black Keys atravesaron un período complicado. Malentendidos internos, cansancio y un proceso de separación del batería marcaron una pausa tensa. Pero el regreso fue apoteósico: este álbum entiende y asume a la perfección qué significa reivindicar la herencia musical desde el presente. Temas como «Tighten Up» colonizaron pistas de baile sin renunciar a la esencia, demostrando que podían construir un idioma propio, absolutamente reconocible, desde el rhythm and blues, el soul y el blues.
La sombra de Jimi Hendrix —ya exprimida en su anterior «Rubber Factory»— o de T. Rex sobrevuela estas canciones, pero el verdadero anclaje de The Black Keys está en la reconversión de la tradición: un sonido en blanco y negro que, paradójicamente, nunca había tenido tanto colorido.
«Blakroc» (2009): la alianza inesperada con el hip-hop
Aunque la portada de «Blakroc» no lo evidencie, este proyecto arriesgado y estimable tiene a Auerbach y Carney como instigadores. Entregaron su escritura a una galería de intérpretes de la escena hip-hop y R&B: Q-Tip, Ol’ Dirty Bastard, Pharoahe Monch y otros. Bajo la producción de Damon Dash, experto conocedor del entorno urbano, el rock orgánico se traslada al fraseo irreverente del rap con una solvencia que funciona tanto en su manifestación más envolvente como en su recitar lenguaraz.
Lejos de la supuesta disputa entre música urbana y rock eléctrico, «Blakroc» ofrece una alianza de iguales a los que solo separa el dialecto tomado de una raíz común. Una rareza recomendable que demuestra la versatilidad del dúo.
«No Rain, No Flowers» (2025): un traspié en el camino
Antes de la publicación de su más reciente «Peaches!», The Black Keys lanzaron «No Rain, No Flowers», un trabajo que representa una rama suspendida por el tedio y el adocenamiento en su árbol genealógico. Ni las proclamas bailables ni los medios tiempos consiguen enunciar un diálogo cautivador. El álbum da síntomas —esperemos que eventuales— de una sequía inspiracional incapaz de germinar flores dignas de contemplación. Un recordatorio de que incluso los grandes necesitan reencontrarse de vez en cuando.
Con una trayectoria tan sólida como irregular, The Black Keys siguen siendo una banda fundamental para entender cómo el blues-rock se reinventa en pleno siglo XXI, y su próxima visita a Madrid promete confirmar que, cuando están inspirados, pocos les superan.
Fuente: Mondosonoro · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Letras y Música con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
