Imagen ilustrativa. Escenario de concierto con iluminación clásica.
The Hollies, uno de los nombres fundacionales del pop británico de los sesenta, han confirmado el fin de su carrera sobre los escenarios después de 63 años de actividad ininterrumpida. El anuncio llegó a través de un comunicado oficial difundido el 20 de agosto, en el que se explica que el guitarrista Tony Hicks se retira por motivos de salud y que el baterista Bobby Elliott, compañero de viaje desde hace décadas, ha decidido apartarse también en solidaridad con su amigo.
Formados en Mánchester en 1962 por los amigos de la infancia Allan Clarke y Graham Nash, The Hollies se convirtieron rápidamente en una de las piezas clave de la invasión británica en las listas americanas y europeas. Su sello distintivo fueron las armonías vocales a tres voces y una capacidad notable para combinar melodías pegadizas con arreglos sofisticados. Hicks se unió a la banda en febrero de 1963, justo antes de la audición decisiva para el sello Parlophone en los míticos estudios Abbey Road. Pocos meses después, en agosto de ese mismo año, llegó Elliott, procedente también de la formación The Dolphins.
Un legado de éxitos que atraviesa generaciones
A lo largo de su extensa trayectoria, The Hollies acumularon una serie de temas que hoy forman parte de la memoria colectiva del pop: desde ‘I’m Alive’ y ‘Bus Stop’ hasta ‘He Ain’t Heavy, He’s My Brother’ y ‘The Air That I Breathe’. Esta última canción, coescrita por Albert Hammond y Mike Hazlewood, influenció notablemente el universo creativo de Radiohead, quienes acabaron concediendo créditos a ambos compositores en ‘Creep’ tras reconocerse similitudes melódicas.
Graham Nash abandonó la formación en diciembre de 1968 para fundar Crosby, Stills, Nash & Young, dejando espacio a Terry Sylvester. Más tarde, en el año 2000, Allan Clarke se retiró de la actividad en vivo. Sin embargo, Hicks y Elliott permanecieron fieles al proyecto, acompañados en los últimos veinte años por el cantante Peter Howarth, el guitarrista Steve Lauri, el bajista Ray Stiles y el teclista Ian Parker.
Reconocimiento internacional y cifras que respaldan la leyenda
En 2010, The Hollies ingresaron al Salón de la Fama del Rock and Roll, aunque Hicks y Elliott no asistieron a la ceremonia debido a un concierto previamente programado. Su impacto comercial también es contundente: a lo largo de su carrera, la banda vendió más de 60 millones de discos en todo el mundo. ‘He Ain’t Heavy, He’s My Brother’ alcanzó el número uno en Reino Unido en 1988, casi dos décadas después de su lanzamiento original, demostrando la vigencia de su catálogo.
El último álbum de estudio del grupo, ‘Then, Now, Always’, apareció en 2009. Desde entonces, la banda mantuvo una agenda de giras regular, consolidando su estatus de institución del pop británico. El comunicado oficial cierra con un mensaje de gratitud hacia los seguidores que, durante más de seis décadas, sostuvieron la actividad del grupo en escenarios de todo el planeta.
Con el retiro de Hicks y Elliott, se cierra definitivamente uno de los capítulos más longevos y coherentes de la música popular británica. The Hollies dejan un legado de armonías impecables, melodías atemporales y una disciplina escénica que pocos grupos han conseguido mantener durante tanto tiempo.
Fuente: Music News · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Letras y Música con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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